Ascenso, Caída y Resurrección del disco de vinilo

Ascenso Caida y Resurreccion del disco de vinilo

La época dorada del vinilo, en cuanto a su inmersión en el mundo cultural como objeto/artefacto de consumo masivo, se puede ubicar temporalmente en un lapso de tiempo considerable, digamos, desde 1948 (año en el cual comienzan a fabricarse los discos de 33 ⅓ rpm, sumando además la tecnología “microgroove”-microsurco), incluyendo luego la fabricación de simples de 45 rpm; hasta mediados de los 80, década en la cual el cassette y el CD comienzan a ganar terreno en la industria musical. A partir de mediados de los 80 hasta alrededor del año 1993 la industria del vinilo se mantiene en caída, y completamente estancada desde 1993 hasta 2007. En 2007 se produce el fenómeno global conocido como “revival del vinilo”, que sigue hasta nuestros días. En este lapso temporal, como es de esperarse, hay un largo camino de éxitos y fracasos. Aproximadamente entre 1973 y 1982, las ventas de LPs tuvieron su auge, y la industria discográfica en general gozaba de buena salud a nivel mundial. En Argentina existieron varios sellos que fabricaban vinilos non stop (las 24 horas del día, casi los 365 días del año). En general, estos sellos eran empresas subsidiarias de multinacionales discográficas. Esta nota intenta plantear un panorama general sobre el contexto actual de producción de discos de vinilo a nivel mundial, regional y local, haciendo además una breve mención sobre la fabricación nacional de vinilos, en el pasado y en el presente.

¿Cómo se fabrica un disco de vinilo?

Para empezar, es necesario contar con una fuente que aportará el “contenido” de lo que luego será el master. Se le suele llamar “Pre-Master”. El Pre-Master consiste en información de audio (sea analógica o digital, cinta abierta, DAT, audio digital, etc) que es procesada para cumplir con los diferentes requisitos que el vinilo necesita: evitar graves y agudos excesivos, paneos exagerados, mantener la dinámica controlada. Finalmente, distintas cuestiones de ecualización garantizan un audio ideal para comenzar con el master. En este aspecto, el vinilo es un formato que requiere de diversos saberes aplicados al Pre-Master, de lo contrario, el resultado final puede ser catastrófico.

El Master es un disco de aluminio lacado de 14”, de aspecto totalmente liso, sin ningún tipo de imperfecciones en su superficie. Este disco es trabajado en una máquina cortadora de vinilos, especialmente diseñada para “escribir” el audio sobre el disco en forma de surco de audio. En este proceso interviene un tipo de ecualización especial que graba la información en el master según el estándar de la curva de ecualización RIAA (las siglas corresponden a Recording Industry Association of America). La curva RIAA existe principalmente para evitar problemas físicos en el disco de vinilo, atenuando graves que en la reproducción serán amplificados, y amplificando agudos que en la reproducción serán atenuados. Si las frecuencias graves se grabaran tal como vienen del Pre-Master en el Master, la cortadora tendría que producir surcos de gran tamaño, lo que reduciría considerablemente la duración total del disco, y además la cápsula reproductora de los tocadiscos se vería forzada a mayor esfuerzo y desgaste. Con respecto a los agudos, al amplificarlos en una primera instancia y luego atenuarlos en la reproducción, se evita principalmente que el ruido de púa enmascare a las frecuencias musicales agudas. En definitiva, lo que se obtiene con la curva RIAA es una respuesta plana al reproducir el vinilo, ya que la curva que se utiliza al cortar es la que utilizan los ecualizadores de los amplificadores fonográficos, pero invertida. La cortadora gira a la velocidad del vinilo terminado, y va creando un surco continuo desde el borde del disco hacia el centro. La cortadora cuenta con una punta de zafiro que graba el audio en los ejes vertical y horizontal, grabando la onda de audio en el disco de forma física.

El Master es una matriz que primero se utiliza para crear un stamper y luego se descarta. El stamper es como un positivo del master, ya que contiene la información de audio que literalmente se “estampará” en el vinilo terminado. Se utiliza un stamper por lado. La razón de ser del stamper es que el master es demasiado sensible para ser utilizado en la prensadora. La prensadora trabaja a presiones y temperaturas elevadas, por lo que el stamper necesita ser lo suficientemente resistente para soportar esto. El stamper se fabrica colocando cloruro de estaño y plata líquida sobre un lado del master, adhiriéndose la plata al disco lacado (master). Finalmente, se sumerge el disco en una solución de níquel y agua durante más de media hora, logrando que finalmente, mediante una carga eléctrica aplicada sobre el disco (inversa a la carga aplicada al níquel), el níquel se adhiera al disco. El stamper, ahora conteniendo níquel y con una forma definida, se separa del master lacado original. Luego se le cortan los bordes, pasando de 14 a casi 12 pulgadas, en el caso de los LPs. El master lacado original se descarta, por lo que el stamper queda como única copia de la grabación original.

Para prensar los discos se utiliza un producto llamado PVC (policloruro de vinilo), el cual debe ser tratado con precaución por su nivel potencial de toxicidad. El PVC suele ser negro, pero también se fabrican discos con PVC de diferentes colores, incluso mezclados. El PVC recibe presión desde arriba y abajo con los stampers correspondientes a cada lado, incluyendo la etiqueta. Finalmente, el calor y la presión, convierten lo que era una “galleta” gruesa de PVC en un disco de vinilo terminado (del grosor que ya conocemos). Un retoque final con una cuchilla elimina los bordes imperfectos, a la vez que el vinilo se enfría rápidamente, creando un disco de exactamente 12”. Los bordes no utilizados se reciclan para ser re-utilizados.

Los reyes del vinilo

Si bien la industria del vinilo se encuentra localizada en varios puntos alrededor del globo, se puede decir que la mayor cantidad de plantas se encuentran en Estados Unidos, seguido de Alemania. Mucho se habla de la producción de discos en República Checa, y en cualquier caso, el boca en boca generó que muchos artistas argentinos fabricaran sus discos en ese país, principalmente por un tema de costos. Incluso las ediciones de Soda Stereo que salieron en 2013, junto con las de Virus, fueron fabricadas en República Checa. Otros países en los que se prensan vinilos son: Australia, Bélgica, Francia, Canadá, Japón, Holanda, Rusia, Suecia y Reino Unido. A nivel regional, al día de hoy, hay 2 plantas activas, una en Brasil (Polysom) y otra en México (Retroactivo Records). En Chile, la gente del sello Discos Río Bueno se encuentra en plan de comenzar a prensar discos en un futuro próximo. Argentina no cuenta con prensado de vinilos, sin embargo, existen algunos sellos independientes que realizan discos de forma artesanal (por corte), como es el caso de Hallo Discos. La diferencia fundamental entre prensar vinilos y fabricarlos “por corte” es que el nivel de producción crece de manera exponencial en el caso de los vinilos prensados.

United Record Pressing (EEUU)

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La planta más grande a nivel mundial, cuenta con una vasta trayectoria. United Record Pressing (antes llamada Southern Plastics) funciona desde el año 1949, es decir, un año después de que se comenzaran a fabricar los discos de vinilo de 33 1/3 rpm (los vinilos que conocemos hoy en día, que son posteriores a los discos de pasta (Shellac Records). United Record Pressing está situada en Tennessee y cuenta con 22 prensas de vinilo, a las que planea sumar 16. Sólo para orientar a los lectores de esta nota, cuando en Argentina se fabricaban discos de vinilo en varios puntos del país, algunas fábricas contaban con esa misma cantidad de prensas que hoy pone a United Record Pressing en el puesto #1 en producción de discos a nivel mundial. La fábrica produce actualmente entre 30 y 40 mil discos por día. De alguna forma, junto con otras plantas de menor envergadura en distintos puntos del planeta, esta fábrica es la que mantiene girando la rueda del llamado “revival” del vinilo.

Brasil, a la vanguardia de latinoamérica

polysom

Considerando que Polysom cerró sus puertas en 2007 (pudo mantenerse en pie durante sus últimos años gracias a la fabricación de vinilos para diferentes Iglesias Evangélicas), fue una buena noticia cuando en 2008/2009 la empresa DeckDisc decidió comprar y reactivar Polysom, comprando las máquinas de otras fábricas brasileñas que habían cerrado sus puertas, en un contexto en el que las ventas de discos se disparaban en Estados Unidos y Europa. Hoy Polysom cuenta con una producción tope de 28 mil discos por mes, y también se dedica a la fabricación de CD´s. Nos contactamos con el departamento comercial de Polysom, quienes amablemente respondieron algunas preguntas:

 

¿Qué tipo de artistas editan en su sello?

Siendo la única planta de discos en Sudamérica, Polysom fue reactivada para producir discos de artistas independientes. Hoy en día, además de este tipo de artistas y sellos, Polysom distribuye títulos brasileños clásicos, cuyo copyright pertenece a diferentes multinacionales discográficas.

¿Cuál es la respuesta del público ante los nuevos lanzamientos?

Como ocurre en todo el mundo, las ventas de vinilo en Brasil crecen día a día, a un ritmo frenético. Por ese motivo, encontramos que cada vez más gente de Brasil disfruta de nuestras ediciones, además de los pedidos que recibimos de los diferentes sellos para fabricar sus discos en el país.

¿Pueden comentarnos sobre el proceso de fabricación del vinilo desde el master hasta su presentación en el mercado?

Sería demasiado complejo de explicar en un mensaje escrito, pero podemos decirte que existen cuatro fases fundamentales:

– Lacquer cut, que es cuando el audio es transferido desde su fuente original hacia un disco especial (master).

– Metallization, que es cuando el disco se transforma en un stamper de nickel.

– Pressing, que es cuando se prensa el disco en la máquina prensadora.

– Packing, que es cuando se presenta el disco en su envoltorio final.

Los grandes sellos locales y regionales parecen haberse apartado de la producción de discos: ¿Creen que tiene que ver con la rentabilidad o hay otros factores involucrados?

El disco de vinilo -paradójicamente- se reinventó como un formato nuevo, desde hace algunos años. Esto sucedió porque la producción estuvo estancada durante mucho tiempo. Por ese motivo, los grandes sellos deben volver a aprender cómo trabajar con el vinilo, y esto por supuesto, tomará su tiempo.

¿Están planeando expandirse o están conformes con la producción actual?

Desde que la planta fue reactivada en 2009 hasta la actualidad, Polysom fue expandiendo su capacidad productiva, incluyendo la contratación de personal y la adquisición de nuevas máquinas prensadoras.

¿Los masters son realizados desde fuentes analógicas y digitales, o solamente digitales?

Depende del cliente y del álbum. Si el cliente tiene masters analógicos, Polysom produce los discos a partir de esa fuente. De todas maneras, lo más común es trabajar sobre masters digitales de 24 bits.

En material ambiental, uno de los principales desafíos tiene que ver con el manejo del PVC, por su potencial nivel de toxicidad. ¿Cómo lidian con esta cuestión?

Polysom está estrechamente ligado a la conciencia ambiental, y no solamente en el tema del PVC, sino con muchas otras cuestiones referidas a este tema. El PVC nunca es eliminado o descartado sino que se reutiliza en cada nuevo proceso de prensado.

Discos Río Bueno: la aventura de ir a México a buscar una prensadora y llevarla a Chile para ponerla a punto

Discos rio bueno

Discos Río bueno ya tiene una trayectoria en la fabricación de vinilos tercerizada (editaron varios discos de música independiente chilena, de artistas como Gepe, Astro, Perrosky). Sin embargo, en 2012 anunciaron a través de diferentes medios de comunicación una noticia algo inesperada. La novedad era que estaban en plan de traer una prensadora de México para instalarla en Chile. A través de financiación del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes de Chile, consiguieron traer la prensadora al país. En este momento están trabajando para poner a punto la maquinaria. En palabras de Oliver Knust en 2013: ““La máquina llegó en octubre del año pasado, ahora hemos estado tratado de armar todo el tema hidráulico, ya que trabajan con ese sistema, vapor y calor. Por mientras seguimos fabricando en una planta bastante grande en Estados Unidos”.

¿Y Argentina?

Argentina

Hay cierta mitología en relación a lo que sucedió con las máquinas prensadoras que estaban en el país. Fuentes no oficiales hablan de un gran remate en el cual se vendieron las prensas a un comprador brasileño, quien además se habría llevado una cantidad incontable de discos de vinilo para utilizar como materia prima para futuras prensadas. Lo cierto es que no hay rastro de máquinas en el país, y ningún sello discográfico ha avanzado en el armado (importación, restauración) de máquinas del exterior para abastecer la industria local. Todos los sellos argentinos que editan actualmente en vinilo en Argentina fabrican sus discos en el exterior y los importan. En muchos casos, las trabas aduaneras impuestas por los gobiernos de turno vuelven aún más engorroso el proceso de fabricar afuera y vender en Argentina. De todas maneras, es normal ver ediciones en vinilo de diferentes bandas nacionales en disquerías y sitios de internet.

Hallo Discos, una apuesta independiente

Hallo Discos

El revival en Argentina tiene un pequeño pero no por eso menos poderoso exponente, que es la gente del sello independiente Hallo Discos. Tres amigos con interés en el formato físico que encontraron la manera de traer una cortadora de discos “custom made” desde Alemania. Gastón, Hernán y José armaron un sello independiente con base en La Plata (Bs. As) que se dedica a fabricar ediciones limitadas de bandas locales en vinilo y en cassette. La diferencia fundamental entre una prensadora y una cortadora es que en el segundo caso, los discos se graban en tiempo real, y tiene que haber una persona controlando el proceso de principio a fin. A continuación, reproducimos la entrevista que amablemente nos brindó Gastón:

 

¿Qué tipo de artistas editan en su sello?

José (en referencia a José Dagostino, guitarrista de la banda Go-Neko!) es ingeniero de sonido y al grabar diferentes artistas, siempre está en contacto con novedades. Muchas de las bandas que editamos nos las hizo escuchar él, y al haber consenso las editamos por Hallo. No me gusta mucho generalizar, pero podemos decir que muchas de las bandas que editamos se las considera “indie rock”.

¿Cuál es la respuesta del público ante los nuevos lanzamientos?

Por lo general al ser músicos emergentes e independientes, al principio miran el arte de tapa y preguntan sobre la banda. Las ediciones de bandas que ya tienen un cierto grado de popularidad son muy bien recibidas. Últimamente la gente consulta a nuestro mail o Facebook para averiguar dónde conseguirlas. Por lo general se acercan a algún recital en donde ofrecemos nuestros discos y finalmente nos conocemos y nos quedamos charlando.

¿Cómo distribuyen el material fabricado?

Generalmente en los shows de las bandas y en disquerías independientes como Mercurio Disqueria. También a través de nuestro Facebook y/o sitio web (http://hallodiscos.com.ar/)

¿Pueden comentarnos sobre el proceso de fabricación de los discos desde el comienzo hasta el final?

Primero se hace un mastering sobre del audio a grabar, para que se adapte al formato vinilo y sus características. Después realizamos pruebas de grabación y seteamos los niveles y el ecualizador de la cortadora de vinilos. Una vez que está optimizado el audio, utilizamos esa configuración para hacer las copias.

¿Consideran que es posible que se vuelvan a prensar discos en Argentina, al nivel de países como EEUU o República Checa, etc?

Es muy difícil o casi imposible. Hay un artículo del sitio Pitchfork que explica la actualidad de la industria del vinilo y la problemática surgida a raíz del aumento de las ventas en los últimos años (http://pitchfork.com/features/articles/9467-wax-and-wane-the-tough-realities-behind-vinyls-comeback/).

Básicamente, las máquinas que se utilizan para el prensado de discos, dejaron de fabricarse hace muchos años. La plaza de producción está limitada a la maquinaria. Esta se está saturando y de esta forma los plazos de producción y entrega de los trabajos se están alargando. En este contexto, conseguir máquinas para el prensado (en Argentina no queda ninguna) es muy difícil y demasiado costoso.

Los grandes sellos locales a nivel regional parecen haberse apartado de la producción de discos. ¿Creen que esto tiene que ver con la rentabilidad o con otros factores?

Los grandes sellos se contraen día a día. No pueden mantener la estructura de otrora cuando cada año que pasa, venden menos discos. Sin dudas, la rentabilidad es un factor determinante. También el desarrollo tecnológico ligado a los cambios en los hábitos de “consumo” musical determinaron una nueva forma de llevar adelante la producción de música.

En promedio, ¿cuántas copias de cada disco fabrican?

La ventaja y desventaja de la máquina de corte directo es que se puede hacer solo un disco a la vez y en tiempo real (si el disco a grabar dura 36 minutos, tardás 36 minutos en grabarlo más el tiempo de seteo de la máquina). Con respecto a los discos que editamos en Hallo, los vamos fabricando según los vamos vendiendo. Por lo general hacemos tiradas de a 10 discos y cuando vemos que se están por acabar sacamos 10 más. Por ejemplo, en el caso de la banda Go-Neko!, como lo hicimos para el Record Store Day y era una edición especial limitada, hicimos 50 discos y una vez que se terminaron, no hicimos más, justamente para respetar la idea de edición limitada.

 

Aquellos tiempos dorados

Aquellos tiempos dorados

Si tuviéramos la posibilidad de viajar en el DeLorean con el Dr. Emmett Brown, digamos hacia el año 1970, podríamos encontrar que Argentina cuenta con una floreciente producción de discos: fábricas pertenecientes a sellos de filiales locales de discográficas multinacionales con estudio de grabación en el mismo espacio, ingenieros, operarios, y una larga lista de empleados a cargo de diferentes tareas ligadas a la producción discográfica. Tal es el caso de la fábrica de música de Saavedra, que funcionaba como una sucursal local del sello RCA Victor. En una nota escrita este año por el periodista Alan Levy para el periódico “El Barrio Online”

(http://www.periodicoelbarrio.com.ar/nota_febrero2014.asp?id=17902201432), Alan cuenta la historia de una de las fábricas de vinilo más grandes del país, que cerró sus puertas en el año 1987. Eduardo Hahn, empleado de esa fábrica, estaba a cargo del control de producción de los discos. La fábrica producía discos prácticamente los 365 días del año, las 24 horas del día. Postales de una época. El mayor éxito comercial en ese momento fue un disco que suele verse por ferias y disquerías en la actualidad. Hablamos del disco compilado “Los preferidos en la Luna”, disco de colores con una tapa bizarrisima: Palito Ortega y otros músicos de la época vestidos de astronautas “colonizando” la Luna con un banderín de RCA Victor. El disco, en palabras de Hahn, vendió 300.000 copias.

Tuvimos la oportunidad de entrevistar también a Juan Carlos Mera, quien se desempeñó como técnico de grabación en Sicamericana-Music Hall entre 1970 y 1978. Mera nos cuenta que Music Hall no contaba con planta de fabricación de discos, sino que solamente grababa en su estudio. El proceso comenzaba en el estudio de grabación, luego se realizaba una cinta “líder”, que contenía todos los temas que irían posteriormente en el disco (en general se grababan 12 temas, 6 por lado). Esa cinta líder, aprobada por la Dirección Artística del sello, se llevaba a la sala de corte, donde se realizaba el primer corte. Luego, ese corte se enviaba a la fábrica donde se procedía con el proceso de galvanización para la creación de los stampers y finalmente se realizaba el prensado. Como Music Hall no contaba con planta de fabricación, los discos se fabricaban en otras plantas. Si bien Juan Carlos no está completamente seguro, según lo que recuerda existía una planta prensadora en la localidad bonaerense de Temperley (“por la calle Santa María de Oro” recuerda Juan Carlos).

5 respuestas a “Ascenso, Caída y Resurrección del disco de vinilo

  1. Hay algo importante que el articulo no menciona que es la demanda de algunos dj que hacen sus mezclas y efectos con discos de vinilo, en gral. son discos hi fi edición esp. y corte directo pero también utilizan discos comunes…..

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  2. trabajé en una fábrica de vinilos de Montevideo Uruguay (Fimasa) y llegué a fabricar discos para Argentina cuando comenzaron a cerrar sus plantas Recuerdo el disco de WEA Jornalero de Eric Clapton por ejem (el sobre también se fabricó acá ) Luego cerró en 1993 y su hermosa máquina automática (Toolex Alpha) comprada en el 80 y que estaba casi nueva fue a desguace, junto a otras 7 máquinas manuales.

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