Reggae en vinilo: “El reggae no se escucha, se siente, quien no lo siente no lo comprende”

 

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Esta frase pertenece a Robert Nesta Marley y es una realidad. Hay que sentir ese ritmo, esos cuatro tiempos sobre los cuales se dibujan melodías mágicas desde hace más de 50 años y que han conseguido cambiar el destino de la música a nivel mundial.

Después de invadir el centro neurálgico del rock, el Londres de los años 70, el reggae se esparció como un virus que modificó genéticamente el sonido y el mensaje de la música popular. Pero intentando no soslayar la frase de Bob, quisiera dar mi opinión como amante del reggae y de los vinilos, de lo que significa “escuchar” reggae.

El reggae es tal vez el género que más se adapta al formato del vinilo, desde los primeros rocksteady surgidos de la isla, provenientes de su hermano mayor (el ska), hasta los ritmos reggae y sus subgéneros que fueron evolucionando a la par de los vinilos.

Desde los primeros prensados jamaiquinos de baja calidad de los 60, hasta la evolución de los sellos americanos e ingleses de los 80 –a mi juicio, época de oro del sonido vinilero a nivel general-, sellos como Tuff Gong, Mango e Island lograron vinilos excelentes con un sonido que ronda la perfección audiófila. Graves bien definidos, donde subgéneros como el dub se lucen en esas bases rítmicas inigualables, y las armonías vocales de las bandas roots, que maravillan a cualquier oyente, sea amante del género o no.

Como fanático del vinilo y coleccionista desde hace algunos años, puedo escuchar algún otro género en otro formato, pero no se me ocurriría escuchar un disco completo de reggae si no es en vinilo. No en vano el reggae es el único género que jamás dejó de editar música en vinilo. Por supuesto que no con la producción acostumbrada, pero tanto en 12 pulgadas o con los simples a 45 revoluciones, nunca dejaron de fabricarse y de ser usados por los DJ en los Sound Systems de la isla, donde nunca faltó un buen vinilo.

En Argentina no contamos con una gran cultura reggae. A decir verdad, la mayoría de la gente desconoce el género y los coleccionistas se contentan con tener uno o dos vinilos de Marley, algo de Tosh y algún compilado nacional donde una tapa con dos palmeras o unas ojotas mezcla los “éxitos” de moda.

Por eso, armar una buena colección de reggae en vinilo lleva tiempo, ingenio y perseverancia, además de dinero, ya que hay verdaderas joyas en edición original que son casi imposibles de conseguir, y de hacerlo, se cotizan mucho.

Por suerte, algunos sellos han reeditado muchos álbumes que de no ser así nos privaríamos de tener ya que las tiradas originales fueron escasas y hoy no se consiguen. Es el caso de Super Ape, vinilo de Lee Perry and The Upsetters, infaltable en cualquier colección, con un sonido aceptable. Greensleves de UK ha editado varias joyas con un sonido excelente y una muy buena gráfica también. Entre ellos podemos nombrar On the Rocks de Wailing Souls, Day to Day Living de Don Carlos y Black Sound of Freedom, el disco debut de Black Uhuru. Estos discos podés comprarlos con los ojos cerrados ya que no te van a defraudar.

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Otro sello impecable es Negus roots (americano), que ha reeditado dos vinilos que no podés dejar de escuchar. El primero, de una artista que murió con 23 años dejando dos discos inigualables. Durante años fue imposible conseguir esos originales y hoy existen esas joyas reeditadas. Me refiero a Lacksley Castell, con sus álbumes Morning Glory y Princess Lady. Este sello también editó Positive Vibez de Horace Martin, un álbum de rockers casi perfecto.

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Si quieren bucear en esos álbumes, y en varios otros en ediciones originales, pasen por ebreggae.com.

Por supuesto están las primeras ediciones, a las cuales quisiera referirme. Hay varios incunables que disfruto cada vez que giran en mi bandeja. Catch a Fire y Burning de los Wailers, cuando eran una banda, con Peter Tosh y Bunny Wailers componiendo y cantando a la par de Bob, los dos de Island Records. O el gran Visions de Dennis Brown del sello Shanachie. The Same Song, de Israel Vibration, sello Top Ranking o la segunda edición de Pressure Sounds. Night Nurse de Gregory Issacs, de Island. The Roots is There de Mighty Diamonds (sello Music Works). Gheto-ology de Sugar Minott (Trojan). Y por supuesto los geniales Satta Amasagana, Arise y Forward de The Abyssinians (sello Alligators).

Párrafo aparte para las bandas inglesas como UB40, Aswad, Capital Letters, Steel Pulse, y la mejor de todas, Black roots, que todavía sigue sonando y editando en vinilo.

Rocksteady, roots, dub, dance-hall, rockers, lovers, ragamuffin, new roots, cualquier estilo de reggae que elijas, nunca sonará igual si no es en vinilo.

Por Carlos Nocera

 

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